Investigadores advierten que la combinación de lluvias intensas, crecimiento urbano, pérdida de áreas verdes y asentamientos en zonas de riesgo aumenta la vulnerabilidad de la capital

Alma Quiroz

Las severas inundaciones cada vez más recurrente aumentan la vulnerabilidad de esta capital, son resultado del crecimiento urbano desmedido y la alteración ambiental, por lo que se necesita implementar un sistema de alerta que permita mitigar daños, advierten especialistas de la Universidad Veracruzana.

De acuerdo con el Atlas de Riesgo de Xalapa, la capital enfrenta un escenario complejo e histórico ante el embate de los fenómenos hidrometeorológicos.

Destaca que hay decenas de asentamientos que se encuentran expuestos de manera permanente a sufrir anegamientos severos e inundaciones. 

Dos personas fallecieron tras la intensa lluvia que cayó el lunes 28 de septiembre en Xalapa. Carlos, de 43 años, y Joselyn, de 20, se encontraban en zonas de alto riesgo de inundación, como son la colonia Plan de Ayala y San Bruno, donde el agua alcanzó niveles peligrosos.

Al revisar el Atlas de Riesgo de Xalapa, que data del año 2019, que ha sido actualizado en 2023 y que la presente administración también renovó, este está en revisión en la Secretaría de Protección Civil de Veracruz. En este documento se expone que, en primer lugar, la causa de las inundaciones es la propia topografía y orografía accidentada del municipio, entre los factores determinantes que agravan la vulnerabilidad de la ciudad.

Agrega que la configuración geográfica provoca que, durante las lluvias intensas que se concentran principalmente entre los meses de julio y octubre, grandes volúmenes de agua escurran con gran velocidad desde las partes altas hacia las zonas bajas. 

Por consiguiente, la Dirección de Protección Civil municipal ha alertado que existen en la capital cerca de 200 colonias con riesgo de inundaciones y 170 con puntos de riesgo de deslizamientos.

Entre las zonas más susceptibles están las colonias La Lagunilla, El Sumidero, Luis Donaldo Colosio y Dolores Hidalgo. La información oficial del Atlas de Riesgo menciona además a zonas que se encuentran en la categoría de muy alto riesgo de inundaciones, como son Manantiales, El Naranjal de Agua Santa, Del Moral, Revolución, Eucalipto, José Vasconcelos, Carolino Anaya, Rubén Pabellón Acosta, Tabasco y Unidad Bosque.

Además de Rafael Hernández Ochoa, Las Brisas, 23 de Marzo, Ampliación Brisas, Encantos del Sumidero, Ampliación Framboyanes, Rubén R. Jaramillo, Veracruz, Las Fuentes, Cerro Colorado, 21 de Marzo y Renacimiento, La Ferrocarrilero, Porvenir, Predio La Virgen, Morelos, Las Jacarandas, Ampliación Predio La Virgen, Ampliación Unión, Progreso, Higueras, La Unión, Unidad Hab. Sumidero Infonavit, Arboledas del Sumidero, El Cafetal, Servidor Agrario, Adolfo López Mateos, Lomas de Casa Blanca, Jardines de Jalapa, 7 de Noviembre, Ferrocarrilera, Valle de Cristal, El Olmo, Dante Delgado Rannauro y Lomas Verdes. 

Además de la unidad habitacional Arboledas de Xalapa, Atenas de Casa Blanca, Pedregal El Sumidero, Constituyentes, 10 de Mayo, El Policía, Los Laureles, Francisco Sarabia, José Cardel, María Esther, La Piedad, Ferrocarriles, Estibadores, Salud, Venustiano Carranza, La Loma, Francisco I. Madero, Benito Juárez, Reforma, Emiliano Zapata, Santa Bárbara, Framboyanes, Une-Pri, José de Jesús Panes, Rafael Lucio, Luz del Barrio, Plan de Ayala y Dolores Hidalgo.

Paralelamente a esta amplia lista de anegamientos, expone que las colonias situadas en la periferia de Xalapa son de las zonas más vulnerables.

Urge sistema de alertamiento oportuno

Entrevistado del tema, el investigador de Ciencias Atmosféricas de la Universidad Veracruzana (UV), Juan Cervantes Pérez, advirtió que “ante el incremento de tormentas intensas que han generado severos daños materiales y humanos en Xalapa y la región, resulta imperioso implementar un sistema de alertamiento oportuno que permita prevenir a la población y mitigar los impactos”.

Opinó que es urgente fortalecer los canales de comunicación preventiva frente a los fenómenos meteorológicos. 

A este respecto, el especialista recordó que la temporada de lluvias en la entidad se extiende de manera habitual desde mayo hasta octubre. Sin embargo, refirió que, aunque de forma general las precipitaciones han permanecido por debajo del promedio, se han presentado chubascos severos derivados de nubes que generan núcleos convectivos con lluvias muy abundantes en áreas muy específicas y locales. 

Por consiguiente, una de las principales interrogantes de la ciudadanía es por qué no se emite una alerta puntual previa a estas contingencias. Al respecto, explicó que el pronóstico meteorológico opera en distintas escalas de tiempo y que los eventos locales se forman con rapidez, lo que dificulta señalarlos con precisión exacta en el boletín matutino de 24 horas, el cual responde a sistemas de mayor escala. 

De igual manera, el académico reconoció que la Secretaría de Protección Civil emite pronósticos inmediatos con dos o tres horas de anticipación. No obstante, argumentó que el uso exclusivo de redes sociales no basta, pues un amplio porcentaje de la población no tiene acceso constante a internet, por lo que se requiere una mayor vinculación con medios tradicionales e inmediatos como la radio para interrumpir transmisiones y avisar incluso con 30 o 60 minutos de antelación. 

Al abordar la marcada vulnerabilidad de la capital veracruzana, el investigador subrayó que el riesgo no proviene únicamente del volumen de agua, sino de la combinación de factores socioeconómicos y territoriales.

“La ubicación de viviendas en laderas propensas a deslaves y el tipo de construcción inciden directamente en el nivel de exposición de la población”. 

Asimismo, enfatizó que la intervención humana ha exacerbado los riesgos en la mancha urbana. Como muestra de ello, citó el desbordamiento de arroyos como el Papas, cuyo cauce fue encajonado y limitado, provocando que ante chubascos y tormentas extraordinarios el flujo supere su capacidad, situación que también se replica en zonas comerciales como Las Ánimas. 

“La orografía y la distribución de las tormentas hacen que ciertas áreas de la ciudad, de manera recurrente, como es la zona oeste, registren un grado más alto de afectación. Es por eso que es importante de identificar los puntos críticos para enfocar las medidas de protección y respuesta institucional”. 

Finalmente, el especialista de la UV concluyó que, ante la imposibilidad técnica de predecir el punto exacto donde caerá una tormenta local, la mejor herramienta de protección ciudadana es la prevención activa.

Por lo tanto, insistió en la necesidad de articular mecanismos de aviso en tiempo real que garanticen a las familias xalapeñas el tiempo suficiente para ponerse a salvo y salvaguardar su patrimonio.

Desorden urbano y cambio climático

Las severas inundaciones recurrente a esta capital veracruzana responden a una compleja combinación entre el crecimiento urbano desmedido y la alteración de los ciclos naturales, opinó Héctor Narave Flores, coordinador de la Maestría en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad de la UV.

“El origen principal radica en la pavimentación e invasión con cemento sobre humedales, vados y antiguos cuerpos de agua”, dijo. 

Aunado a esto, la orografía de la región juega un papel determinante, pues el agua que desciende por gravedad desde el Cofre de Perote y la sierra busca naturalmente sus antiguos cauces en una ciudad asentada sobre manantiales. 

De manera paralela, el especialista advirtió que la deforestación continua en las partes altas y faldas de la montaña impide la filtración del agua al subsuelo, lo que provoca un severo escurrimiento e erosión hacia las cuencas de la región. 

Por consiguiente, ríos y arroyos locales como El Sedeño y Carneros, entre otros, se ven sobrepasados en su capacidad de absorción ante el volumen desmedido de agua que reciben. 

Sin embargo, el académico enfatizó que esta situación no debe atribuirse a la naturaleza, sino a la falta de planeación, así como a la ausencia de un ordenamiento ecológico y territorial adecuado que autoriza asentamientos en zonas de alto riesgo. 

Como consecuencia, la ocurrencia de precipitaciones extraordinarias deja consecuencias lamentables, traduciéndose en pérdidas de vidas humanas y en la destrucción del patrimonio de las familias que habitan en las zonas más vulnerables. 

Adicionalmente, esta crisis se ve agudizada por los efectos evidentes del cambio climático, los cuales provocan que las lluvias se concentren en mayores volúmenes en lapsos de tiempo extremadamente cortos. 

Finalmente, concluyó: “Para mitigar este desastre urbano es indispensable dejar de buscar soluciones superficiales y atender de fondo las causas estructurales y ambientales que originan el problema”.

Alteraciones en el ciclo hodrológico

El deterioro ambiental tanto a nivel global como regional ha provocado cambios significativos en los flujos del ciclo hidrológico, intensificando los eventos de precipitación en la región, subrayó Carlos Lezama Alcocer, ambientalista con maestría en Ciencias de la Tierra de la UV.

Señaló que aunque los modelos indican una tendencia a la disminución en el volumen total de lluvia, esta tiende a concentrarse en periodos más cortos, originando precipitaciones de extrema intensidad que superan la capacidad de infiltración del suelo. 

En ese sentido, dijo que esta alteración en los patrones naturales genera un incremento directo en los escurrimientos superficiales y una reducción sustancial en la infiltración y recarga de los acuíferos subterráneos.

Sin embargo, precisó que la problemática no responde únicamente a factores climáticos globales, sino que se ve fuertemente agravada por dinámicas de afectación y perturbación a nivel local. 

“El crecimiento urbano desordenado, la expansión de la mancha de asfalto y concreto, así como la pérdida acelerada de áreas verdes, han modificado drásticamente el comportamiento de los cursos de agua en la ciudad”.

Agregó que casos emblemáticos como la construcción sobre antiguos vasos reguladores y humedales, ejemplificados en zonas como Plaza El Juguete o Plaza Ánimas, han anulado la función natural de retención y dosificación gradual de las avenidas de agua, provocando graves inundaciones y pérdidas materiales en colonias aledañas.

“La situación registrada en la zona de San Bruno y en la cuenca del río Carneros evidencian el impacto de haber erigido infraestructura sobre cauces naturales y antiguos vasos de regulación, ignorando las normativas de desarrollo y los límites federales de los ríos”, apuntó.

Esta falta de apego a la reglamentación ambiental e hidrológica perpetúa la vulnerabilidad de la población ante fenómenos meteorológicos, precisó. 

Lezama Alcocer enfatizó la urgencia de adoptar medidas estrictas de planeación y conservación del entorno, advirtiendo que los eventos de lluvia intensa continuarán presentándose. Por ello, concluyó que de mantenerse la deforestación y la degradación de las áreas verdes, los riesgos e impactos directos hacia la población y las zonas habitacionales seguirán en aumento.

Fuente: Diario de Xalapa

https://oem.com.mx/diariodexalapa/local/piden-que-xalapa-implemente-alertas-en-tiempo-real-ante-emergencias-y-mejore-su-planeacion-urbana-32363585

por Admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *